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domingo, 10 de diciembre de 2017

¿EL ORIGEN DE LAS GAFAS? MOHAMED AL-GAFEQUI

Si has visitado Córdoba, tal vez alguien te haya comentado que en nuestra provincia nació en el siglo XII un prestigioso oculista llamado Mohammad Al-Gafequi, que dio nombre a las gafas. Lo cierto es que esto es una leyenda que se ha fundamentado en la historia reciente de la ciudad, debido al parecido del apellido del ilustre médico, Gafequi, con la palabra española “gafa” y a la profesión del personaje. Pero la realidad es bien distinta.
Mohammed Al-Gafequi

Al-Gafequi, que nació en una fecha indeterminada en un pueblo de Córdoba llamado Belálcazar (El bello Alcázar), estudió en Córdoba y en Bagdad medicina y especializándose en oftalmología a su regreso escribió un tratado donde recopiló todos los conocimientos adquiridos y que se conserva en el Monastario de El Escorial. El tratado “Guía de Oftalmología”, lo escribió para traspasar a su hijo Ahmed, su legado e investigaciones y se compuso de seis secciones que hoy día siguen siendo una fuente histórica para los estudiosos en esta materia.
Al-Gafequi fue famoso por su destreza en operar cataratas y aportó nuevas ideas sobre la fisonomía del ojo y la instrumentación quirúrgica para la cirugía ocular, revisando y discutiendo aspectos que ya asentó unos años antes otro célebre cirujano ocular de Medina Azhara, Albucasis.
Pero a pesar de todo lo dicho y de la importancia de Al-Gafequi, él no tiene nada que ver con la palabra “gafa”.

El origen de la palabra es árabe, gafo, que significa curvo o curvado y alude a la forma que tenían las primitivas patillas o varillas que agarraban las lentes a la oreja. De hecho, se sabe que las primeras lentes a las que se hacen referencia en el siglo XIII tenían una montura muy tosca y se dejaban caer sobre la nariz, por lo que la aparición de las varillas curvas, fueron al menos un par de siglos o tres después de la muerte de Al-Gafequi.
Esa es la procedencia real de la palabra gafas e incluso, tiene la misma raiz que el verbo “gafar”, coger algo con un instrumento curvo o transmitir mala suerte, o la palabra “gafe”, que usamos para referirnos a personas con mala suerte, algo torpes o que dejan caer las cosas una y otra vez. Y la explicación es que en árabe se denominaba “gafes” a los que padecían lepra, porque sus extremidades se atrofiaban hasta tal punto que se curvaban o incluso perdían los dedos. Su movilidad y destreza eran muy reducidas y esta denominación quedó, como tantas otras palabras de origen árabe, en el castellano actual.
Por eso, cuando oigáis a alguien contar que Al-Gafequi fue el que dio el nombre en español a las gafas, podéis estar seguros de escuchar una de esas leyendas urbanas que a veces se generan entre la gente.
texto extraído http://www.artencordoba.com/blog/la-leyenda-de-las-gafas/

miércoles, 29 de noviembre de 2017

PALABRAS QUE UTILIZAMOS Y VIENEN DEL ÁRABE

La adopción de técnicas y materiales del mundo islámico queda reflejada en muchas palabras provenientes de Oriente Medio que han sido adoptadas y adaptadas en el mundo occidental.​ Algunos ejemplos:
  • Almirante, de amīr al-baḥr امير البحر («príncipe del mar»).
  • Alquimia/ Química, de al-kīmīyāʾ' (الكيمياء).
  • Álgebra, derivada de al-ŷabr (الجبر).
  • Algoritmo, del nombre del científico al-Jwārizmí (الخوارزمي).
  • Almanaque, de al-manāj (المناخ) («tablas del tiempo»).
  • Ámbar, de ʿanbar (عنبر).
  • Avería, de ʿawar (عَوَر) («daño»).
  • Baldaquin, de un tipo de tela fabricada en Bagdad.
  • Alcanfor, de kāfūr.
  • Quilate (Carat), de qīrāṭ (قيراط) («masa»).
  • Café, de qahwa (قهوة).
  • Gasa, de qazz (قز) («seda cruda»).
  • Azar, de az-zahr (الزهر) (juego de dados).
  • Laca, de lakk.
  • Laúd, de al-ʿūd (العود).
  • Magazine, de majāzin (مخازن).
  • Jaque mate, de šāh māt (شاه مات) («el rey ha muerto»).
  • Naranja, de nāranŷ (نارنج).
  • Raqueta, de rāhāt (راحات) («palma de la mano»).
  • Sorbete, de šarab (شراب \ شربة).
  • Azúcar, de al-sukkar (سكّر).
  • Cero, de şifr (صفر) («cero»).

martes, 31 de mayo de 2016

EL SABIO AVICENA


El Médico: El regreso del sabio Avicena

'El Médico' rescata la figura del sabio persa Avicena.
Fernando Cohnen


 
El gran estreno de esta Navidad, El Médico, basado en el best seller de Noah Gordon e interpretada por el actor británico Ben Kingsley y Olivier Martinez rescata la figura del sabio persa Avicena. Este personaje histórico fascinó a su tiempo por el dominio y el conocimiento que poseía en todos los campos científicos y filosóficos. Te mostramos su historia.

Entre los años 750 y 1258, los abasíes pusieron en pie un inmenso imperio que supuso el momento de mayor esplendor  de la cultura árabe clásica. Teólogos –Al-Ghazali, Ibn Hazm–, místicos –Al-Hallaj, Attar, Ibn Arabi–, literatos –Abu Nuwas, Omar Jayyam–, geógrafos –Al- Muqaddasi, Idrisi– y médicos –Averroes– florecieron al amparo de esa brillante dinastía. Pero entre todos ellos destacó la luminosa fi gura del persa Abu Ali ibn Sina, más conocido en el mundo occidental como Avicena (980-1037). Sus vastos conocimientos en todas las ciencias deslumbraron a los  hombres de su tiempo, ya fueran emires, mendigos o poetas, y su erudición e influencia le convirtieron en Al-Shaij al-Rais, esto es, ‘el primero de los sabios’.

Aunque había nacido en tierras de Persia, Avicena se expresaba en árabe y era fiel seguidor del Corán. No solo fue un filósofo de conocimientos enciclopédicos que destacó como poeta, científico y matemático, sino también uno de los principales galenos de todos los tiempos, por lo que sus alumnos y seguidores le llamaron el príncipe de los médicos. Por otra parte, su quehacer intelectual no le impidió ser un gran vividor y un epicúreo nato. Le gustaba el vino, fumaba opio, amaba a las mujeres y coqueteó con el sufismo, aunque nunca renunció al chiismo. Omar Jayam consideraba a Avicena su maestro en filosofía y en poesía. También le enseñó el camino para aprender las cosas buenas que ofrece la vida. Avicena pensaba que “el vino es amargo y útil como el consejo del filósofo, está permitido a la  gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios”.

Aquel hedonista empedernido conoció las amarguras del destierro y la cárcel, pero también las mieles del poder cuando le hicieron gran visir –cargo equivalente a primer ministro– de Hamadán. Fue un viajero infatigable que recorrió Asia Central y Persia, lo que no le impidió escribir cientos de obras sobre diversos temas, como El canon de medicina (Al-qanun) y El libro de la curación (Al-shifa). Su influencia alcanzó todo el islam, llegó a Europa a través de al-Ándalus y se mantuvo viva varios siglos. Durante su turbulenta juventud, Persia estaba ocupada por los árabes, que llevaban allí casi tres siglos. Dos dinastías locales, los samaníes y los buyíes, se disputaban el poder en aquel  vasto territorio. Sus disensiones fueron aprovechadas por una tercera dinastía, la de los turcos gaznawíes, que dieron la puntilla a los samaníes. En ese escenario se desenvolvió Avicena, cuya vida conocemos gracias a un pequeño libro escrito por él mismo y por su discípulo Abu Obeid el-Juzjani. Nuestro protagonista nació en el año 980 en la localidad de Afsana – actual Uzbekistán–. Poco después, sus padres se trasladaron a Bujará, donde el pequeño Avicena empezó a leer el Libro Sagrado.

A los diez años había acabado sus estudios escolares y podía recitar de memoria el Corán. Su padre le mandó  aprender filosofía con Abu Abdallah al- Natili, quien le descubrió a Porfirio, Aristóteles, Euclides y Ptolomeo. Pronto el alumno superó al maestro. A los dieciséis, sus conocimientos de medicina eran tan completos que fue llamado a palacio para que auscultara a Nuh ibn Mansur, emir de Bujará, cuyos médicos no acertaban a diagnosticar el mal que padecía. Ante el asombro de la corte, Avicena descubrió que el emir bebía en una copa adornada con  pinturas que contenían plomo, lo que le estaba envenenado. Agradecido por su pronta recuperación, Mansur le abrió las puertas de su biblioteca, donde el joven galeno encontró una nueva y poderosa fuente para saciar su sed de  conocimiento.

Las ilustraciones muestran a Avicena con un aspecto imponente. En un relato le retrataban así: “Solía sentarse muy cerca del emir, cuyo rostro brillaba de placer al observar maravillado su buena apariencia e inteligencia. Y cuando hablaba, todos los presentes escuchaban atentamente, sin decir una palabra”. Durante año y medio se dedicó al estudio con ahínco. Su memoria era prodigiosa. “En ese tiempo no dormí una sola noche entera y durante el día no me ocupaba otra cosa que dominar las ciencias […]. Así llegué a ser maestro en lógica, física y matemáticas”, escribió Avicena en su biografía. Cuando se incendió la biblioteca de Bujará, la gente se consoló diciendo: “El santuario de la sabiduría no ha desaparecido, se ha  trasladado al cerebro de Ibn Sina”. Tras la muerte de su padre, el joven galeno se mudó a Gurgandj –actual Urgench–, donde el emir Ali ibn Mamun había reunido en su corte a una pléyade de sabios, entre ellos el matemático y filósofo Al-Biruni, con quien Avicena mantuvo una fructuosa relación epistolar. Con veinte años, leyó la Metafísica de Aristóteles. Y de ella dice lo siguiente en su biografía: “Sus  intenciones  eran oscuras para mí”. Ajeno al desaliento, leyó cuarenta veces el libro hasta que logró memorizarlo, aunque su esencia se le resistía. Un día que paseaba por el bazar de los libreros compró uno titulado Comentarios sobre metafísica, de Abu-Nasr al-Farabi. “Volví a mi morada y me apresuré a leerlo. En el acto se me revelaron los propósitos que perseguía Aristóteles en su obra, puesto que la conocía de memoria”.

En aquellos años, Gurgandj era un importante centro cultural y comercial, en cuyo bazar deslumbraban los rubíes de Yemen, las esmeraldas de Egipto, las turquesas de Nishapur, al noreste del actual Irán, o las perlas del golfo Pérsico. En los tenderetes de la medina se exhibían corales africanos, la seda que provenía del Turquestán y China, el oro de Sudán, los preciados esturiones del lago Van –en la actual Turquía– y el excelente vino persa, que tanto disfrutó Avicena. Tras nueve años en Gurgandj, el médico abandonó la ciudad coincidiendo con la invasión de la región y de un buen número de territorios persas por el emir turco Mahmud. Avicena se refugió en Gorgan, localidad situada al sureste del mar Caspio donde conoció a Abu Obeid el-Juzjani, quien iba a ser durante un cuarto de siglo su más fiel discípulo. Por entonces el galeno, que tenía 32 años, empezó a escribir su obra maestra, Canon de medicina, que fue traducida al latín por Gerardo de Cremona un siglo después de publicarse, lo que facilitó su difusión en Europa.

En sus cinco volúmenes, el genial persa compiló de forma ordenada los conocimientos médicos y farmacéuticos de su época. La obra fue impresa más de treinta veces entre los años 1400 y 1600, lo que da idea de la trascendencia que  Tuvo para varias generaciones de doctores en el mundo musulmán y también en Europa. Avicena fue el precursor de la traqueotomía y el primero que detalló correctamente la anatomía del ojo humano y que explicó con precisión el sistema de los ventrículos y de las válvulas del corazón. “También describió la viruela y el sarampión, enfermedades que no conocían los médicos de la Grecia antigua, e hizo un análisis de la diabetes que no difiere prácticamente del que hiciera el especialista inglés Tomas Willis ocho siglos más tarde”, afirma  Muhamed S. Asimov, que fue presidente de la Academia de Ciencias de Tayikistán. El autor del Canon salió de Gurgan con su discípulo para dirigirse a la ciudad de Raiy, donde ofreció sus servicios a quienes lo solicitaban, fueran ricos o pobres  sin recursos. En aquella época, Avicena dictó a El-Juzjani cuatro obras: Los remedios para el corazón, Compendio sobre que el ángulo formado por la tangente no tiene cantidad, La epístola del médico y Las cuestiones generales de la astronomía. Pronto fue llamado por la reina Sayyeda para que se ocupase de la enfermedad que amenazaba la vida de su hijo, Majd al-Dawla.

Avicena trató al príncipe y comprendió que, en buena medida, su dolencia no era otra cosa que la presión que sufría por parte de su dominante madre. Sayyeda y su hijo se odiaban cordialmente. Una vez que el galeno reforzó el  carácter del joven, la reina le ofreció la dirección del hospital de Raiy, que nada tenía que envidiar a los de Bagdad, la capital del Imperio abasí. En su interior se almacenaban los medicamentos, clasificados por orden utilitario, como el purgante ruibarbo; la nuez vómica, usada como estimulante; el bambú para curar la disentería; y el ámbar, que se prescribía para los tics faciales. Avicena se vio envuelto en el golpe de Estado que encabezó el príncipe con ayuda de los turcos contra su madre. Esta logró huir a las montañas y pidió ayuda a los kurdos, que sitiaron la ciudad. Pasó el invierno, llegó la primavera y la situación no cambió, por lo que Majd al-Dawla decidió salir de la ciudad a presentar batalla. Los kurdos tomaron la  iniciativa, y cuando parecía que el combate les era favorable aparecieron diez  elefantes turcos protegidos de corazas y armados con espolones. Se desplazaban con gran rapidez y lo barrían todo a su paso, pisoteando cadáveres y provocando el pánico entre las tropas kurdas, que finalmente huyeron en desbandada. Majd al-Dawla venció y Avicena, que había contemplado el horror de la batalla desde el carro donde había instalado su dispensario ambulante, decidió que lo mejor era cambiar de aires. En su nuevo peregrinaje por Persia, redactó el tercer libro del Canon de la medicina, escribió unas tablas astronómicas, un compendio de hechizos y talismanes y un tratado de alquimia. Por aquel entonces, un enviado de Shams al-Dawla, príncipe de Hamadán, le entregó una carta en la que este le pedía ayuda para tratarle una enfermedad. Avicena fue a verle y diagnosticó a  hams una úlcera de estómago que no habían detectado los médicos de la corte. Una vez recuperado, el príncipe nombró gran visir de Hamadán a Avicena, quien emprendió la redacción de otra de sus grandes obras, El libro de la curación. “Nuestra intención es reunir el fruto de las ciencias de los antiguos que hemos podido verificar, ciencias basadas en una  educción firme o en una inducción aceptada por los pensadores que desde hace tiempo buscan la verdad”, subrayó Avicena. La obra es una compilación que engloba todos los saberes racionales. Con ella, el autor se adelantó seis  siglos a las primeras enciclopedias modernas.

Aquella etapa creadora se interrumpió bruscamente con la repentina muerte de Shams al-Dawla. Su hijo Sama subió al trono, se negó a reconocer al galeno en sus funciones de gran visir y ordenó que le encarcelaran en la fortalezade Tabarek. La causa del encierro fue una inocente carta que Avicena había enviado a Ala al-Dawla, señor de la poderosa ciudad de Isfahán y enemigo del príncipe de Hamadán. La tensión creció hasta que finalmente ambos ejércitos se enzarzaron en una cruenta batalla, de la que salió victorioso Ala al-Dawla. Avicena abandonó la prisión y se trasladó a Isfahán, donde pasó la última etapa de su agitada vida. Su continuo peregrinar no le impidió seguir escribiendo, y en Isfahán concluyó El libro de la curación, culminación de su enorme legado intelectual. Cuando presintió su muerte, ordenó a su fiel discípulo que cuidara su obra y repartiera sus bienes entre los pobres.

El príncipe de los médicos falleció el 18 de junio de 1037 cerca de Hamadán, donde fue enterrado. En la década de los 50 del siglo pasado, se construyó un mausoleo en la ciudad para cubrir el antiguo sepulcro que contiene los restos de Al-Shaij al-Rais, ‘el primero de los sabios’.

AVICENA


AVICENA (980-1037)
Abu Ali al-Husayn ibn Sina nació en el año 980 en Afsina, pequeña población de la provincia persa de Jurasán. Cuando su padre fué nombrado fncionario de la capital, Bujara, ibn Sina le acompañó estudiando allí durante su infancia. El joven Abu al-Husayn pronto demostró sus extraordinarias dotes como estudiante, sabiendo el Corán de memoria y estudiando jurisprudencia, física, matemáticas y filosofía por las noches.
A los 17 años, su fama como médico es ya conocida siendo llamado por el emir de Bujara, Nun inb Mansur que padecía una grave intoxicación por plomo producida por su hábito de beber en una copa de terracota pintada con pigmentos minerales. Ibn Sina consiguió salvarle la vida, pidiendo como recompensa autorización para entrar en la biblioteca real de los samaníes famosa por el gran número de libros que contenía. Durante los dos años siguientes, ibn Sina profundizó sus conocimientos de jurisprudencia, matemáticas, astronomía, filosofía y música.
A los 20 años, a petición del jurisconsulto Abú Bakr el-Barjuy redactó un conjunto de 10 volúmenes "El tratado del resultante y del resultado" así como un estudio sobre las costumbres de la época "la inocencia y el pecado".
A partir de entonces, su fama se extendió por toda Persia y los años siguientes, ibn Sina viajó como escritor, médico, astrónomo y filósofo por todas las cortes de Persia. Nos cuenta uno de sus discipulos, Abú Obeid el Jozjani (al que le salvó la vida practicándole una traqueotomía cuando el muchacho padecía de una angina diftérica) como en tres días le dictó de memoria un comentario a la Metafísica de Aristóteles. Trabajaba hasta la noche, divirtiéndose después con mujeres y vino hasta bien entrada la noche. En el 1012, es decir cuando Ibn Sina contaba 32 años emprendió la obra de su vida, redactando el famoso Canon de Avicena, un compendio estructurado de todos los conocimientos médicos existentes en la época. El Canon constaba de 5 libros específicos: el primero consagrado a las generalidades sobre el cuerpo humano, la salud, el tratamiento y las terapeútica generales. El segundo comprendía la materia médica y la farmacología simple. El tercero exponía la patologia expuesta por órganos y por sistemas; el cuarto se iniciaba con un tratado de las fiebres, los signos, síntomas, diagnósticos y pronósticos, cirugía menor, tumores, heridas, fracturas y venenos. Para terminar, el quinto contenía una farmacopea.
En conjunto, la obra de Avicena fué monumental. Además de los libros del Canon, nos han llegado 105 obras, algunas de las cuales de carácter enciclopédico, como el "libro de la salvación" conjunto de 18 libros que tratan de las ciencias fundamentales, de la lógica, matemática, física y astronomia.
Arruinado pronto, en parte por la vida disipada que llevaba, murió en 1037 de un cólico. Esta enterrado en Hamadán donde todavía hoy día se le venera.

viernes, 11 de diciembre de 2015

ESCUELAS Y UNIVERSIDADES EN EL MUNDO ISLÁMICO

La abundancia de escuelas[1] en los países islámicos, aun hoy en el mundo deja perplejas a las mentes y da cuenta de la existencia del entusiasmo y el deseo inigualable por la educación.
Escuelas y universidades islamicas antigua Verdaderamente debido al énfasis que puso el Islam en la ciencia, aconsejando y estimulando la realización de obras beneficiosas, muchos de los ricos bondadosos se interesaron en la construcción de colegios, de una forma tal que en el periodo de auge de los gobiernos islámicos, en la mayoría de estos países existían importantes colegios como Nizamiya[2], Mustanseriya, Halaviya, Yuziya y Al-Azhar, entre otros, donde cada uno tenía su prestigio por su singularidad. Casi todos estos colegios en donde se educaron eminentes sabios del Islam, fueron construidos por mecenas y donantes, no siendo manejados por los califas o sultanes directa y permanentemente, sino que como se cataloga hoy en día eran autónomos y libres. Por supuesto, los colegios de Nizamiya, contrario a lo que se conoce, no fueron las primeras escuelas islámicas, pero sin lugar a duda, en muchos aspectos se convirtieron en modelos para importantes colegios del Islam y del mundo.
Jaye Nizam al-Mulk Tusi,[3] construyó el colegio Nizamiya de Bagdad con un inversión de sesenta mil dinares,[4] luego construyó modelos parecidos en Isfahán, Nishapur, Balj y Herat, donde llegaron a ser incluso ejemplos para las escuelas de Europa. El colegio más antiguo de Europa es Salerno en Italia, el cual aun posee las influencias de los colegios islámicos. Otras grandes escuelas, como por ejemplo la de Bolonga y las universidades de Paris, Montpellier y Oxford, se crearon después del siglo XII –mucho más tarde que la formación de las universidades islámicas–.
Tradiciones y palabras de uso en las universidades europeas como por ejemplo, Reading (قرائه), Hearing (سماع) y Licence (اجازه), como han dicho algunos investigadores[5] provienen de las palabras y pronunciaciones utilizadas en las universidades islámicas de Siria, Egipto y Andalucía. Con tal antecedente, no puede ser que las universidades de Oriente estén hoy inspiradas en las universidades occidentales.
Estas nizamiyas, eran centros de actividades científicas de la época y la mayoría de sus profesores eran grandes eruditos. Estudiantes de todos los rincones del mundo del Islam se dirigían rumbo hacia estos colegios, y encontraban tantas aulas como trabajos en éstas; las más antiguas universidades del mundo. Además estaban a su disposición bibliotecas, hospitales, mezquitas y discursos religiosos. Los profesores tenían diferentes niveles en los colegios; ostad —profesor—, modarris —maestro— y mu'id —repasador—, con las ropas asignadas, que aparentemente fueron modelos para las universidades occidentales.
Luego, en otros territorios del Islam, se construyeron otros colegios, tomando el modelo de las nizamiyas de Bagdad. Se formó en Bagdad, el colegio Mustansiriya, el cual hizo disminuir la importancia de la Nizamiya. Los sultanes zangies y mamelucos en Siria y Egipto, mostraron especial interés en la construcción de estos colegios. En la época de los mongoles, el Sultán Muhammad Joda Bande, incluso tenía una escuela ambulante en su caravana, de la cual se narra en el libro Tarij Wassaf.[6] En el siglo sexto de hégira, cuando Ibn Yubair[7], viajero andalusí, pasó por el Oriente, encontró veinte colegios en Damasco y treinta en Bagdad. Benjamín Tatili, el rabino y viajero judío, vio veinte colegios en Alejandría. Y estos colegios aunque estaban situados en las grandes ciudades, esa motivación y búsqueda no pertenecían solo a las urbes, ya que muchos de los grandes sabios de la historia del Islam surgieron de humildes aldeas.

martes, 17 de noviembre de 2015

Arabia Saudita propone celebrar por separado Juegos Olímpicos de hombres y mujeres

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El Comité Olímpico Internacional ha rechazado las candidaturas de Arabia Saudita y Baréin para celebrar los Juegos Olímpicos por separado para hombres y mujeres, informa el diario ‘The Telegraph’. “Ponerse ropa deportiva en público no le está permitido a la mujer musulmana”, explica el consultor del Comité Olímpico en Arabia Saudita, Fahad bin Jalawi al Saud.
Mujeres de Arabia Saudita participaron por primera vez en una competición olímpica en los Juegos de Londres 2012. Las dos deportistas iban con la cabeza cubierta y estaban acompañadas de guardias. A pesar de todo, fueron acusadas de “prostitutas” entre la prensa y la población conservadora. A los Juegos Asiáticos de 2014 que se celebraron en la ciudad surcoreana de Incheon, Arabia Saudita únicamente envió representación masculina.

RITO HALAL

El término “halal” es aún un desconocido en España, asociado comúnmente a la alimentación, pese a que engloba otros aspectos como los negocios, la economía y las relaciones saludables con el entorno, y, sobre todo, a pesar de que, en términos de rentabilidad, crece anualmente a un ritmo 3 billones de dólares.

 

Halal: un negocio creciente




La carne 'permitida' por el Islam

Casi una decena de carnicerías en Algeciras aplica el método 'halal'. Este ritual prescribe que el animal debe ser sacrificado sufriendo lo menos posible y que su desangrado sea total para evitar así las toxinas


 En Algeciras muchas carnicerías llevan el distintivo halal, palabra árabe que quiere decir permitido, autorizado o saludable.

Con este método, garantizan que sus productos no contienen carne de cerdo o cualquiera de sus derivados y que además se trata de un producto sano.

Cuando este término se aplica a los alimentos implica que éstos son aptos para ser consumidos por musulmanes.

Casi una decena de carnicerías en la ciudad han apostado por comerciar animales sacrificados por el rito musulmán. Los trabajadores de estas se turnan para realizar este trabajo en el matadero de La Línea de la Concepción.

En los países árabes el encargado de este cometido es el Imán pero en Algeciras son los propios musulmanes los que ejecutan el proceso. Para ello cuentan con una estructura que inmoviliza al animal y que permite que se degolle con facilidad para procurar un desangrado rápido. "Este método es muy artesanal y evita que la carne suelte sangre. Esto es lo que nos diferencia de las carnicerías europeas. Nuestra carne no suelta sangre en el mostrador", explica Mohamed Hayoun, de la carnicería Alhambra.

El método halal no es más que la forma de matar al animal. El sacrificio busca evitarle un daño excesivo para que así la carne sea de más calidad y no sea tan dura. Otro dato a tener en cuenta en la forma de matar animales para el consumo humano es que esta práctica busca que se desangre totalmente. "Los musulmanes tenemos que consumir la carne de esta forma, como manda el Islam", argumenta este trabajador.

El sacrificio del animal se debe realizar mediante una rápida incisión con una cuchilla afilada en la garganta, cortando la vena yugular y la arteria carótida, y dejando intacta la espina dorsal. El objetivo según ellos no es otro que lograr un mayor drenaje de la sangre, consiguiendo una mayor higiene en la carne, y minimizando el dolor y la agonía del animal.

La implantación de la garantía halal en Algeciras tiene su importancia, no sólo para los musulmanes que lo consumen por obligación, sino para muchos algecireños que buscan estos productos por su calidad. Mohamed Asnl, de la carnicería Tanger, explica que muchos españoles prefieren su carne y que el número de clientes va en aumento. "No es lo mismo la forma musulmana de sacrificar a los animales que la que se utiliza en el matadero que es con tiro en la cabeza y con un desangrado más lento", aclara haciendo hincapié en que respeta y no le parece mal este tipo de sacrificio aunque él prefiere que el animal sufra menos y que el sangrado sea absoluto porque es más sano para el consumidor. "La gente puede elegir, ahí está la clave", apostilla quien tiene en la puerta una pegatina que dice: "Garantía Halal de Junta Islámica". Este distintivo proviene del Instituto Halal y garantiza que el método se aplica al 100%, sin fisuras. Mohamed por tener incluso tiene para sus clientes mortadela de ave que se ha elaborado con el método Halal. "Nosotros tenemos un rito como lo tienen los judíos", añade.

El Instituto Halal es una entidad creada por la Junta Islámica, impulsora y firmante de los Acuerdos de Cooperación entre los musulmanes y el Estado Español. Su finalidad es regular y certificar los productos y servicios destinados al consumo de los musulmanes en España.

El término halal hace referencia al conjunto de prácticas permitidas por la religión musulmana. En definitiva, son los alimentos aceptadospor la ley islámica.

Entre las prescripciones contenidas en el Corán, referidas al sacrificio de los animales, están la de evitar que éstos sufran al ser sacrificados y la de que, tras al sacrificio sean totalmente desangrados. Los musulmanes defienden así que en la sangre se acumulan toxinas, sobre todo si el animal sufre durante su sacrificio. "Se os prohíbe comer la carne del animal que haya muerto de muerte natural, la sangre, la carne de cerdo y la del animal que se sacrifique en nombre de otro que Allah; no obstante quien se vea obligado a hacerlo en contra de su voluntad y sin buscar en ello un acto de desobediencia, no incurrirá en falta. Es cierto que Allah es Perdonador y Compasivo", recoge el Corán.

Hayoun recuerda que Alhambra fue la primera carnicería de este tipo que abrió en Algeciras en noviembre de 1997. "También somos especialistas en pinchitos morunos", insiste bromeando sobre los compañeros que utilizan la misma receta sin ser marroquíes. "Yo puedo hacer la paella con los mismos ingredientes que usáis vosotros y nunca me va a salir igual. Lo mismo ocurre con nuestros pinchitos", reivindica.


Asimismo, no pasa por alto otra clave del rito, sacrificar al animal mirando a la Meca invocando el nombre de Allah. "Deben cortarse las vías respiratorias, el esófago y la yugular, procurando causar el menor sufrimiento", recalca. Según el INE, en Algeciras residen 5.973 marroquíes aunque la comunidad islámica dice que la cifra asciende a 9.000. Ellos son consumidores de esta carne. Por eso el sector es consciente de que el consumidor algecireño es el objetivo.

viernes, 5 de junio de 2015

EL ORIGEN ÁRABE DE ALGUNOS OBJETOS DE NUESTRA VIDA COTIDIANA

Despertar por la mañana, levantar la cabeza de la almohada, poner los pies sobre la alfombra, ir a la cocina, abrir la alacena y sacar una jarra.  Esta rutina, tan común en miles de hogares cada día,sería muy distinta si en nuestra cultura no tuviéramos una más que clara influencia de nuestro pasado andalusí.

Son muchos los objetos que usamos a diario que deben su procedencia a uno de los pueblos que más años estuvieron en la Península y que más huella dejaron en nuestra cultura, los árabes.

Objetos cotidianos de origen árabe


Origen de la palabra almohada

Un elemento tan importante para nuestro descanso como es la almohada, debe su procedencia etimológica al árabe. Dos son las teorías al respecto. Por un lado, hay quien dice que viene del  término árabe “al-mukhádda, que significa mejilla, por lo tanto la almohada sería donde reposa la mejilla.  Otros afirman  que es un invento de los almohades, para quienes la almohada  es la extensión de la cabeza. Los almohades soñaban la península Ibérica. En lengua beréber almohada sería  “la ensuavecida” o “la mullida”, pero sugiere también “el sagrado destino”.  Al dormirse, uno se encomienda a su almohada se dé el sitio donde Elí ha determinado que se vaya,  de modo que así empezará a gozar de su gloria.



Origen de la palabra alfombraOtro de los elementos más frecuentes en nuestro hogar es la alfombra.  Se sabe de su existencia desde hace más de treinta mil años y debe su procedencia a la necesidad de evitar la humedad y el frío del suelo. Pero el origen etimológico de esta palabra se lo debemos a los árabes.  La primera  voz procede del árabe “al-jumra ” con el mismo significado, derivada de la raíz “jmr” que significa cubrir, tapar, relacionada también con la hoja de palmera, usada por los árabes para este menester.
La segunda teoría sobre su origen hace referencia a “al-húmra” que posteriormente dio lugar a la forma “alombra” documentada en el siglo XIV, que se convirtió después en “alhombra” para Covarrubias, quien, en su “Tesoro” (1611), dice: ” alombra” es lo mismo que tapete. También alombra significa colorada, porque aunque era de muchos colores, la más común era la colorada. Con respecto a esto cabe recordar que la palabra Alhambra, debe su etimología árabe de “la roja”, por lo que podría hacerse más segura esta segunda teoría.
Origen de la palabra alacena

En todas las casas tenemos un lugar para guardar los recipientes de cocina, los alimentos u otros objetos, es lo que conocemos como alacena, una herencia que también viene de los árabes. El origen deriva del árabe  “mahzan” – “tienda, negocio, depósito” (con artículo “al-mahzan”) proveniente de verbo “hazana” que signfica “guardar, proteger”.

De este verbo también proviene la palabra árabe “hizana” – “armario” que dió origen a la palabra castellana “alacena” de “al-hizana”.

Origen de la palabra jarraUno de los recipientes que se guardan en la alacena es la jarra.  Tiene su origen también en una palabra árabe “djarrah ” que significa vasija. Nuestros antepasados andalusíes exportaron esta palabra al resto de Europa, lo que ha propiciado que medio mundo designara a este objeto con el mismo nombre. Así, los ingleses llaman a la jarra, “jar”, los italianos “giara” y los franceses “jarre”.

Origen de la palabra cerrojo
La aldaba, esa pieza metálica que se coloca en algunas puertas para llamar golpeando con ella, es otro tesoro heredado del árabe.

Proviene de la  palabra “aḍḍabba” que significa “lagarta”. Inicialmente tenía el significado de “cerrojo”, cuya forma recordaba a este reptil. En Al Ándalus derivó a una pieza de metal que se utilizaba para bloquear una puerta por dentro y que cuando ésta permanecía abierta, quedaba colgada junto a ella. Para Hammam Al Ándalus, además, tiene un  simbolismo muy especial, porque lo asociamos al placer que nos produce que alguien llame a nuestras puertas, primer paso para cumplir nuestra vocación de buenos anfitriones.

El origen árabe de estos objetos de nuestra vida cotidiana son sólo algunas de las más de 4.000 palabras árabes que forman parte de nuestro vocabulario desde la Edad Media.  Persisten hoy en el castellano,  debido a la superioridad cultural y tecnológica que tenían los andalusíes con respecto a los cristianos. Estas palabras daban nombre a determinadas técnicas, objetos y situaciones que los cristianos no conocían. Los cristianos que habitaban el norte de la península ibérica incorporaron estas palabras directamente a su idioma, ya que no podían traducirlas.

jueves, 22 de noviembre de 2012

ALFIL. ¿DE DÓNDE VIENE LA PALABRA?

El árabe proporcionó una gran masa de vocabulario al castellano, la más importante después del latín. Pero su papel no se limitó a aportar su propio léxico patrimonial, sino que también sirvió de vehículo para conceptos y formas lingüísticas procedentes de otras culturas y lenguas con las que entró en contacto.
Este es el caso de alfil, que procede del árabe al ‘el’ y fīl ‘elefante’, tomado a su vez del persa pīl ‘elefante’, porque en el primitivo juego del ajedrez esta pieza era representada por dicho animal. En la imagen se puede ver un alfil del siglo XV con dos puntas en las que aún se pueden reconocer los colmillos. La hendidura del alfil moderno es un vestigio de esta antigua forma.
Como es sabido, el ajedrez se originó en la India. Desde allí se difunde a los países vecinos, incluida Persia, donde lo encontrarán los árabes, que lo llevarán hasta el Magreb y Al-Andalus. Al traer el juego también trajeron consigo las palabras para nombrar a las piezas. Nada más lógico.
 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

TOPÓNIMOS ÁRABES

Nombres de lugares y ciudades españolas que tienen origen árabe: Los topónimos de origen árabe se preservan no solo en las zonas que estuvieron bajo el poder musulmán, pero también en las zonas de la meseta y en el Noroeste.
Se pueden mencionar Algarbe (el poniente), Alcalá (el castillo), Medina (ciudad), los compuestos de rió: Guadalajara (rio de las piedras) y Guadalquivir (rio grande), Guadalupe (rio del lobo), Gibraltar (monte de Tariq-el primer invasor arabe a Espana), Alborge (torre), Almazan (el fortificado), los que tienen un nombre personal: Medinaceli (ciudad de Selim), Calatayud (castillo de Ayud) y Castielfabib (castillo de Habib).

En cuanto a la fonética, el español no ha incorporado ningún fonema árabe y todos los arabismos, tomados al oído, fueron acomodados a las exigencias de la fonología romance. - BEN "hijo de" -> Benicasim, Benidorm - WADI "río" -> Guadalajara, Guadalquivir - GABAL "monte grande" -> Gibraltar, Javalambre - HISN "fuerte" -> Iznájar, Aznaitín - BURG "torre" -> Borja, Alborje - GAR "cueva" -> Algares, El Algar - GAZIR "isla" -> Algeciras - MEDINA -> Medinaceli, Almudena

La mayoría de los topónimos medievales, no obstante, provienen del árabe. Algunos de los topónimos son simples apelativos como Ador (< الدور ad-dūr, "el turno [del agua de riego]"); Albaida (< البيضئ al-baīḑà, "la blanca"); Albelda (< البلدة al-baladatu, "la población"); Albalat dels Sorells, Albalat de la Ribera, Albalat de Taronchers (< البلاط al-balāţ, "la calzada");8 9 Alboraya (< البريجة al-buraīĝatu, "la torrecita");10 Albufera (< البحيرة al-buḩraīratu, "el marecito"); Alcalá de Chivert (< القلعة al-qal‘atu, "el castillo"); Alcalatén (< القلعتين al-qal‘ataīn, "los dos castillos");7 Alcácer, Alcocer de Planes (< القصر al-qaşr, "el alcázar"); Alcira (< الجزيرة al-ĝazīratu, "la isla"); Aldaya (< الضيعة aḑ-ḑa‘īatu, "la finca" o "la aldea"); Alfafar (< الفخارة al-fajāratu, "la alfarería");11 La Jana (< الجنة al-ĝinnatu, "el huerto"); Alginet (< الجنات al-ĝinnāt, "los huertos"); Almonacid, El Monastil (< المنستير al-munastīr’, "el monasterio");8 Almoradí (< المُوَلّدين al-Muūalladīn, "los muladíes");12 13 14 Almudaina (< المدينة al-mudaīnatu, "la ciudadcita"); Anahuir (< النواعير an-naūā‘īr, "las norias");15 Biar (< بِئَر bi'ar, "pozo");16 Masanet (Bocairente) (< منزل السند manzil as-sanad’, "el parador de la ladera");17 Mislata (< منزل عطاء manzil ‘Aţā’, "el parador de Atá");8 Rafal (< الرحل al-raḩl, "el rahal").

 Algunos provienen de una unión de términos en árabe y romance: Rafelbuñol (< رحل balneolu raḩl balneolu, "el rahal del baño [lugar de aguas]").18 Un buen número de topónimos aparentemente árabes son en realidad arabizaciones de términos romances: Caudete de las Fuentes, Caudete (< القبدغ al-qabdag < cap d'aq < caput aquae, "cabeza de agua"); Vinalopó (< بنلوب binalūb < Pinna Lupi < "peña del lobo").8 Como paralelismo con las villas y predios romanos, el topónimo de las alquerías, rahales y manziles andalusíes solía provenir también de un patrónimo, generalmente precedido de أبو (abū, "padre"), بن (bin, "hijo") o بني (banī, "hijos"; بنو banū en árabe clásico).7 Del primer caso tenemos ejemplos como Albocácer (< أبو قصير Abū Qaşīr, "Padre de Qasir") o Albuixech (< أبو إسحاق Abū Isḩāq, "Padre de Isaac");19 El segundo caso es con diferencia el más común, y de éste existen infinidad de ejemplos en tierras valencianas: Benejama (< بني الشحمي banī aŝ-Ŝaḩmī, "Hijos de las tierras fértiles");20 Benicasim (< بني قاسم banī Qāsim, "Hijos del Repartidor [Alá]"); Benijófar (< بني جعفر banī Ĝa‘far, "Hijos de Yafar"); Benimámet (< بني محبط banī Maḩbiţ, "Hijos de Mahbit");21 Benimeli (< بني مالك banī Mālik, "Hijos de Malik [Rey]"); Benimuslem (< بني مسلم banī Muslim, "Hijos del musulmán"); Redován (< بَبي ردون banī Ridūan, "Hijos de Riduan");12 Sedaví (< بَبي سيدبي banī Sīdabī, "hijos del setabense");22 Vinalesa (< ¿ بن ben Aleza, "Hijos de Aleza").

Muchos de los topónimos de origen descriptivo pueden ser útiles a la hora de corroborar datos históricos. Así, la existencia de una vía romana o árabe queda evidenciada a partir de topónimos como Albalat (< البلاط al-balāţ, "la calzada"),1 Almohaja (Aspe) (< المحجة al-maḩaĝĝatu, "el camino real"), Albatera (< الوتيرة al-ūatīratu, "la pista"), Almusafes (< المنصف al-manşaf, "la mitad del camino") Alboret (< البريد al-barīd "la posta, el correo") o los derivados de منزل (manzil, "parador"): Masamagrell,23 Masalfasar,24 Masarrochos,25 Masanasa, etc.8 Por su parte, los topónimos derivados de كنيسة (kanīsatu, "la iglesia"), como la Canesia (Lorcha), Alcaníssia (Murla), els Canissis (Novelda) o la Carènsia (Turís), denuncian la existencia de núcleos mozárabes.1

PALABRAS QUE VIENEN DEL ÁRABE

El árabe es, después del latín, la lengua que más léxico ha aportado al castellano. Este vocabulario entra en castellano y en las otras lenguas romances de la península ibérica como resultado de la situación de contacto que se produce desde el año 711, con la conquista árabe, hasta principios del siglo XVII, con la expulsión de los últimos moriscos que mantenían viva su lengua en estos territorios. Aquí presentamos algunas palabras de origen árabe que aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Glosario de algunos términos de origen árabe: A: aceite, almohada, aceituna, alfombra, aduana, arroz B: baño, barrio, bata, balde, baza, bellota C: café, cifra, chaleco, chisme, cequia, cohol D: dado, daga, diván, dante, destartalado-da, dinar E: escabeche, elixir, elche, embarazar, engarzar, escaque F: fideo, foz, falagar, faquir, farda, fulano-na G: granadí, galima, guarismo, gabán, gandul-la, garroba H: hola, harén, hachís, hazaña, hasta, harma I: imam, islam, imela J: jinete, jirafa, jarra, judía, jota, joroba K: kermes L: laúd, limón, lima, laca, leila, latón M: meca, marroquí, mazmorra, mezquino, mezquita, muslim o muslime N: nácar, nácara, nuca, noria, naranja, nazarí O: olé, ojalá, otomano, olíbano, orzaga P: paraíso Q: quintal, quiosco, quilate R: rehén, rabal, rasmia, rubia, ronda, rincón S: sandía, serafín, sultán, sorbete, saharaui, siroco T: tabique, taza, tambor, talco, taifa, tarima U: ulema V: valija, valí, visir Y: yemení Z: zanahoria, zoco, zafío, zoquete, zurrapa, zamacuco-ca El vocabulario de origen árabe es especialmente significativo en campos en los que esta cultura realizó una aportación destacada a los pueblos peninsulares, como, por ejemplo: a) La agricultura: acequia, alcachofa, algodón, azúcar, noria, albaricoque, aceite, albahaca b) La guerra: alférez, tambor, alfanje, adalid, almirante, arsenal c) Comercio y manufacturas: aduana, tarifa, arancel, arroba, tarea, alfarero, alcancía, abalorio, alhaja, alicates d) La cocina: alfajor, albóndiga, almíbar, almirez, arrope, taza e) La construcción: adoquín, alcázar, alcoba, alféizar, aljibe, adobe, alcantarilla, azotea, azulejo f) Topónimos: Alcalá, Albacete, Guadalquivir, Algeciras, Gibraltar, Murcia, Guadalajara, Guadiana Una mención aparte merece el vocabulario científico. A esta lengua le debemos léxico en los siguientes campos: g) Matemáticas: cifra, álgebra, algoritmo, guarismo h) Astronomía: cenit, nadir, Aldebarán, Rigel, almanaque, azimut i) Alquimia: azufre, alambique, redoma, elixir, álcali, azogue j) Medicina: nuca, jaqueca, jarabe El castellano normalmente incorpora al nombre el artículo árabe con la forma al- (como en alcachofa) o a- (como en azúcar). En esto coincide con el gallego y el portugués. El catalán, en cambio, se alinea aquí con las otras lenguas de Europa, que tienden a retener sólo el nombre desechando el artículo. Compárese: Cast. azúcar, gall. azucre, port. açúcar frente a Cat. sucre, fr. sucre, ing. sugar, it. zucchero, al. Zucker, checo cukr Todas estas son palabras tan arraigadas que difícilmente se podría concebir sin ellas el español. De hecho, el hablante normal y corriente, es decir, el que no tiene conocimientos de historia de la lengua, nunca pensaría que proceden de una lengua diferente. En este línk te puedes descargar un documento con todas las palabras que se utilizan en el castellano que provienen del árabe. El vocabulario español contiene unas cuatro mil palabras de origen árabe: Veamos: adalid, atalaya, zaga, tambor, alférez, acicate, alazán, acémila, acequia, aljibe, alberca, noria, alcachofa, zahahoria, alfalfa, azafrán, azúcar, algodón, maquila, azucena, azahar, arrayán, retama, mejorana, tarea, racamar, alfarero, taza, jarra, arracadas, marfil, azufre, azogue, aduana, almacén, arroba, fanega, maravedí, aldea, zaguán, alcoba, celosía, azulejo, alcantarilla, almohada, alfombra, almíbar, babuchas, laúd, ajedrez, tahur, alcalde, alguacil, albacea, guarismo, álgebra, alambique, alcohol, jarabe, elixir, cenit, baladí, baldió, añil, carmesí, fulano, en balde, hala, ojalá, alborozo, Guadalajara (sí, Guadalajara es de origen árabe), Guadalquivir, Mancha, Calatayud, Guadalupe, Guadiana, etc. Como puedes observar, existen muchas palabras del árabe en nuestro idioma. Los musulmanes también pasaron voces de otras lenguas a la nuestra. Del sánscrito es: ajedrez, del persa: jazmín, naranja, azul; del griego: alambique y acelga.

viernes, 2 de noviembre de 2012

VIDEO

Visualiza el siguiente vídeo y contesta las preguntas: (duración del vídeo, 15:28 minutos) 1. ¿Quién fue Mahoma? / 2. ¿ Qué significa Islam?/ 3. ¿Qué es la Hégira? / 4.¿Qué es el Corán? / 5.¿Cual es el principal mandato que Mahoma impartió a sus fieles? / 6. ¿cuál fue la primera guerra en nombre de Alá? / 7. ¿En qué año muere Mahoma? / 8. ¿Qué es un califa? / 9. ¿Cual es el principal centro religioso de una ciudad? / 10. ¿En qué dirección reza un musulmán? / 11.¿Qué es un bazar?/ 12. ¿A donde trasladaron la Capital los Abasidas?/ 13. ¿Los musulmanes decoran sus edificios con imágenes de personas? / 14. ¿Qué son las mil y una noches? / 15. ¿En qué año fueron expulsados los musulmanes de la Península Ibérica?

viernes, 28 de septiembre de 2012

MI NOMBRE EN ÁRABE

Aprender a escribir vuestro nombre en árabe, en el examen deberás de escribirlo bien. La página es la siguiente http://lexiquetos.org/nombres-arabe/

martes, 30 de noviembre de 2010

EVOLUCIÓN DE LA CALIGRAFÍA ÁRABE


Aunque la caligrafía árabe conoció el caligrama desde antiguo, lo cierto es que en época otomana cobró una nueva autonomía artística al entenderse como cuadro en sí mismo y como forma específica con infinidad de posibilidades. Desde los primeros ensayos figurativos del siglo XVII, artistas de la talla de Raqim, el Miguel Ángel o el Rafael de la caligrafía árabe, como llegó a llamársele, no se contentan con indicar hasta el extremo las posibilidades pictóricas y figurativas de las letras y formas del alifato, sino que dan un salto más y transforman la caligrafía en un instrumento eminentemente figurativo, dando paso a la etapa dorada del caligrama árabe entre los siglos XVIII y XX, no sólo en Turquía, sino inmediatamente después en Irán y en los países árabes contemporáneos. Después de Raqim, al menos, todo calígrafo árabe que se precie ha de incluir en su obra y en su curriculum vitae algún divertimento caligramático, más o menos original, inspirado en sencillos objetos de la naturaleza, humanos o cotidianos. Los más comunes serán aves, u otros animales (leones, camellos, caballos, etc.), frutos, barcos, lámparas, y otra clase de objetos de perfil no demasiado complejo, arquitecturas, rostros y cuerpos humanos en diferentes actitudes.

CALIGRAFIA



La caligrafía arábiga difiere de la occidental de dos modos distintos y fundamentales. Tuvo su origen no como un medio utilitario de comunicación entre los hombres sino como un medio sagrado de comunicación entre Dios y los hombres. La escritura arábiga apenas había evolucionado y era poco usada antes de Mahoma. Es un elemento dominante en la decoración arquitectónica y en casi todas las demás formas de arte: el metal, la cerámica, el vidrio, los tejidos del mundo islámico....