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martes, 5 de diciembre de 2017

LA CIUTAT MUSULMANA


La ciutat musulmana estava envoltada per una muralla que protegia la ciutat i comptava amb torres de vigilància. Fora de la muralla se situava un barri d'habitatges anomenat raval. Al recinte interior, la zona principal de la ciutat era la medina.

A la part més alta de la ciutat, es trobava l'alcassaba o fortalesa militar. I en algunes ciutats també existia un palau fortificat o alcàsser. Un altre edifici important era la mesquita, recinte que els musulmans dedicaven a l'oració i que estava orientat a La Meca. El soc era el mercat en el qual se centralitzava el comerç, i les ciutats disposaven de banys públics i sistema de clavegueram.

jueves, 9 de noviembre de 2017

SOCIEDAD MUSULMANA

1. LA POBLACIÓN MUSULMANA.

Es la población mayoritaria social y religiosamente, compuesta principalmente en esta época por árabes, andalusíes (muladíes desde hace siglos) y bereberes a los que se unen mudéjares refugiados, conversos “elches” y negros africanos islamizados así como extranjeros de países islámicos.

*ÁRABES
Formado por familias y linajes de origen antiguo yemení, sirio o de la Península Arábiga, llegadas a España con la conquista de Al-Ándalus.
En la Granada nazarí aún mantenían un alto componente tribal, ya más honorífico y de prestigio que social. Destacaban entre ellos los llamados Xerifes o Chorfas, descendientes de la familia del Profeta Mahoma. Constituían una buena parte de la aristocracia y la élite cultural, política y militar del Reino nazarí. No es una aristocracia de tipo señorial sino social.
Solían vivir en ciudades pero también en el campo siendo dueños y terratenientes de amplias parcelas de terreno (almunias) que explotaban a nivel comercial. Algunos de estos linajes de origen árabe antiguo fueron: Los Banû Siray (en Pechina y Fiñana), los Asadíes y Banú Numayr (entre los Bérchules y las Alpujarras), los Fihríes, Banu Uqayil, Jassaníes y Sa´adíes (en Guadix y su comarca), los Udríes (Dalías y las Alpujarras) y los Banu Tayy (Sur de Murcia y por todo el reino nazarí)

*BEREBERES.
Llegados desde el norte de África en diversas oleadas desde el inicio de Al-Andalus, bien por razones militares, bien por razones económicas y comerciales. Unidos entre ellos por diversos lazos tribales y de linaje. Según el arabista Joaquín Bosch Milá radicaron en la Alpujarra almeriense, la Sierra de los Filabres, Berja y zonas de Sierra Nevada y la serranía de Cádiz. Solían ser tribus nómadas, dedicadas al pastoreo o la agricultura. En esta época el elemento bereber es básicamente militar, ofreciendo sus servicios. Hay que distinguir en la sociedad nazarí:
-BEREBERES “viejos”, llegados con la Conquista de Al-Andalus y las invasiones almorávide y almohade. (De las tribus Masmuda, Nafza, Wazdadya, Malzuza, Zanata, Miknasa, Madyuna, Awraba, Zuwara en particular.)
-BEREBERES “nuevos”, llegados en los siglos XIII, XIV y XV con las tropas de los Banû Marîn (Benimerines). Formaban parte de las tropas llamadas “voluntarios de la fe”, que venían al reino nazarí a hacer la Guerra Santa. Estos voluntarios formaron unidades asentadas en fortalezas de la Frontera principalmente. También vinieron grupos de colonos de bereberes en busca de tierras fértiles a causa de las sequías en sus regiones de origen. Vinculados a estos aparecen los Zegríes. Los zegríes eran originarios de Fez (Magreb), aparecen en el emirato nazarí en el silo XIV de la mano de los Benimerines, desarrollando sus actividades en la frontera militar d

e Ronda (el zagr, en árabe), de donde deriva su apelativo, zagrî = zegrí) , que significa “fronterizos”. Las tribus estaban distribuidas por zonas y ocupaban los ribát o fortalezas que las defendían, aunque sus jefes residían en las cabeceras de los varios distritos militares. A estos jefes se les denominaba qá'id al-iqilim (jefe de distrito) y al que residía en Granada, qá'id Garnáta.
En el siglo XIV los distritos tenían su capitalidad en Granada, Málaga, Ronda, Guadix y Almería. Solían participar en la política nazarí mediante alzamientos o intrigas. Durante el asedio de Málaga, Hamed el Zegrí opondrá una dura resistencia en la fortaleza de Gibralfaro acompañado de uno estos grupos de voluntarios norteafricanos, los Ghumarâ o Gomeres (De la subtribu Ghumara, de los Masmûda). Los ghumara eran los habitantes de las montañas del Rif, según Ibn Jaldún, en un territorio de más de cinco días de recorrido. Tenían como límite oriental la región rifeña de Bocoya, cerca de Gasasa, llegando por el Occidente a Tánger. Comprendía su territorio las ciudades de Badis, Tiguisas, Tetuán, Ceuta y Alcazarseguir. Su anchura era también de cinco jornadas, contando desde el mar hasta las llanuras próximas a Alcazarquivir y el río Warga.
Otra tribu serían los Gazules o Gazíes (de la tribu Qazûla o Ŷazûla). Del norte de África también llegaron, entre los siglos XIII y finales del siglo XIV, otras ilustres familias de origen magrebí ya muy arabizadas en lengua y apellidos. Son familias que se establecen en las principales ciudades del reino nazarí formando parte también de una aristocracia de servicios prestados al Estado y funcionaria más que señorial.
A finales del siglo XV, tras varias generaciones en Al-Andalus, ya están plenamente integradas en la sociedad islámica del Reino de Granada, por lo que se puede considerarlas como andalusí-nazaríes. Estas familias obtuvieron puestos re­levantes en la administración civil y militar granadina y en algunos casos, se emparentaron entre sí, con otras familias locales de origen árabe, converso o bereber “viejo” e incluso con la Familia Real Nazarí.

LOS ABENCERRAJES :
Linaje nobiliario de origen norteafricano cuyo nombre procede de los Banu Sarrâŷ (literalmente, 'hijos del talabartero o sillero'). Parece que ya estaban presentes en Al-Ándalus en época califal aunque no reaparecen como linaje generacional hasta principios del siglo XV en la Granada nazarí con personajes célebres como Yusuf Ibn al-Sarrâŷ, que vivió entre los reinados de Muhammad VIII al Mustain y Muhammad IX el Izquierdo. Llegaron a emparentar con la familia real nazarí y a alcanzar puestos importantes como visires, administradores reales y militares y fueron muy activos en la política nazarí del siglo XV donde propiciaron sublevaciones que instauraban o destronaban a los distintos emires según fuera o no su apoyo a este linaje.

OTRAS FAMILIAS NOBLES:
Entre otras destacaron los Alamines (Banu l-Amin), Abencomixas (Banu Kumasha), Venegas (Banu Bannigas), Monfaraches (Banu Mufarriy), Cabçanis o Cabezaníes (Banu Qabsani), Alatares (Banu l-Attar), Nayares (Banu l-Nayyar), etc…

*MULADÍES:
(Españoles conversos al islam, desde hacía varios siglos, ya arabizados e islamizados, de origen hispanovisigodo, hispanorromano o esclavo (saqaliba)). Constituían el núcleo más importante de la población nazarí y podrían estar mezclados con otros colectivos sociales como conversos de reciente cuño (mawlas) o de otras razas. Solían estar formados por miembros de todas las capas sociales, habitando en ciudades y pequeñas aldeas.
*MUDÉJARES (Mudayyanín)
Llegados como refugiados desde los reinos cristianos, desde el siglo XIII y siguientes tras las sublevaciones de Andalucía, Murcia y Valencia o bien como emigrantes en busca de mejores oportunidades de vida. Provenían de la antigua población musulmana andalusí que quedó en los territorios reconquistados por los cristianos en su avance del Norte al Sur. Dedicados a profesiones artesanas (seda), agricultura, comercio. Solían vivir en ciudades o alquerías.
*ELCHES o HELCHES (Conversos)
Musulmanes “nuevos” de origen cristiano, de reciente conversión o descendientes de conversos, principalmente de origen castellano, llegados por voluntad propia o bien tras ser capturados como cautivos al Reino de Granada. Constituyeron un grupo social proprio muy activo desde el siglo XIII, pero con mayor implicación en la sociedad nazarí en los siglos XIV y XV. Por su condición bilingüe fueron muy apreciados en la sociedad nazarí. Se dedicaban a la Administración, la Cancillería, la Organización de Palacio pero sobretodo, al servicio militar donde formaron una guardia palatina que no sólo estuvo al servicio de los Sultanes nazaríes sino que formaron las famosas guardias “moriscas” de Juan II o Enrique IV en el s.XV en Castilla. Algunos “elches” como la propia Zoraya (Zoraida) o Reduán ben ´Abdallah alcanzaron altas cotas de poder dentro del Estado nazarí. En 1499, Cisneros inicia una campaña contra ellos para promover su reconversión a su antigua fe, lo que dará pie al famoso Motín del Albayzín.
*NEGROS:
Negros, de origen subsahariano o de Guinea. Normalmente eran esclavos o libertos convertidos al Islam dedicados a tareas de servidumbre o al ejército. Hernando de Baeza nos habla de la figura del Mizwar, ocupada por un negro, que sería como el pregonero real y el jefe de una guardia real que custodiaba al emir en su residencia de la Alhambra.

*EXTRANJEROS:
Se sabe de la presencia de una población flotante de viajeros y habitantes de origen magrebí, árabe-oriental, turcos y egipcios en Granada llegados por motivos comerciales, de viaje o por estudios con estancias que iban de meses a años. Es el caso por ejemplo del natural de Samarcanda que aparece mencionado en el siglo XIV en un libro de Ibn al-Jatib, del egipcio Abdel al-Basit, que nos deja un vivido relato de la Granda y alrededores de finales del siglo XV o del llamado ‘Moro Santo’ que era nativo de la isla de Djerba (hoy Túnez).

2. MINORÍAS SOCIALES NO MUSULMANAS: JUDÍOS Y CRISTIANOS

*JUDÍOS.
Según la estudiosa Rachel Arié, serían unos 1500 a finales del siglo XV.
Habría que destacar dos grupos:
-Los que vivían desde hacía siglos en Granada incluso desde antes de la llegada de los árabes a España, siendo su principal núcleo la llamada “Garnata al-Yahúd” (Granada de los Judíos).
-Los llegados desde tierras cristianas, venidos desde siglos atrás pero sobretodo como refugiados tras los pogromos de 1391 y los primeros intentos de conversión forzosa. Está documentada su presencia en Granada, Almería, Guadix, Baza y en la costa del Reino de Granada. Las mayores densidades se concentraban principalmente entre las Alpujarras y la capital almeriense. Estaban dedicados al comercio, las artes liberales y científicas, la artesanía de la seda y tejidos nobles, y participaron como traductores en intercambios comerciales y negociaciones de rescates dada su condición de políglotas. Desde el siglo XIV, se les imponen ciertas limitaciones sociales como llevar un turbante amarillo y la prohibición de montar a caballo y vestir seda. Tenían el estatuto “dhimmí” dentro del Estado nazarí y pagaban un impuesto de capitación por poder practicar libremente su religión y costumbres.
*CAUTIVOS:
Cautivos de origen cristiano o incluso judío que eran capturados en batallas, tras correrías o algaras por tierra y mar o incluso en emboscadas y ataques por sorpresa. Estaban sometidos a esclavitud, haciendo trabajos forzados, mal alimentados y con frecuencia azotados. De noche dormían encadenados, en la casa de su señor o en las mazmorras de un castillo o torre. La única manera de liberarse de sus condiciones era convirtiéndose al Islam pero en la mayoría de las veces, los cautivos persistían en seguir en su religión por lo que su cautiverio podría durar años hasta la espera de un rescate pagado por familiares o amigos. También podrían ser liberados mediante el intercambio “cristiano por moro”, por donaciones de reyes, nobles y clero y por los pactos entre los reinos cristianos con el de Granada.

*MINORÍAS CRISTIANAS:
Se trata de colonias de extranjeros de origen cristiano que vivían libremente en el reino nazarí con el estatus de dhimmíes o protegidos por ser “Pueblo del Libro” (Ahl al-Kitâb) a cambio también, como en el caso de los judíos, del pago de una capitación. Podían comerciar, moverse libremente gracias a un salvoconducto, practicar su religión y regirse internamente por sus propias leyes y costumbres aunque con las restricciones propias por el hecho de vivir en un estado islámico (beber vino, comer cerdo, las iglesias no podían tocar campanas, etc…). Se dedicaban sobre todo al comercio al amparo de sus representaciones comerciales (consulados) y las aduanas del reino nazarí, aunque podemos encontrar entre ellos a una minoría de traductores, alfaqueques (negociadores de la libertad de los cautivos), diplomáticos, refugiados políticos (por ejemplo, nobles refugiados castellanos desafectos con un monarca) o sacerdotes y frailes que oficiaban misas y velaban por los cautivos y se encargaban de realizar los intercambios o traer familiares de cautivos. La mayoría de ellos eran:
- Genoveses, Florentinos y Venecianos (Vivían en ciudades con puerto, como Málaga o Almería. También en Granada).
- Castellanos (En Granada y ciudades de la costa)
- Reino de Aragón (sobretodo, valencianos) (En Granada y ciudades de la costa)

lunes, 23 de noviembre de 2015

SOCIEDAD ANDALUSÍ


La sociedad andalusí fue muy compleja. Desde un punto de vista muy simplista y meramente religioso, podemos hablar de musulmanes, judíos y cristianos, sin embargo, su estructura era multicultural y multirracial, además de multiconfesional: la composición de cada uno de estos grupos, especialmente de los primeros, es multiple:
Los musulmanes estaban integrados por numerosas etnias y procedencias:
  • El grupo más poderoso era el de los árabes que, pese a ser minoritario, detentó el poder sobre todo cuando Al-Andalus permaneció unida y eran los grandes propietarios de las tierras. 
  • Los bereberes, que conformaban el grueso del ejército, eran muy numerosos y sus descendientes se dedicaron a la artesanía, el comercio o la agricultura. 
  • Los muladíes fueron originariamente cristianos, (bien hispanorromanos, bien hispanovisigodos) que se convirtieron al Islam, conservando así sus propiedades; de esta forma hubo muladíes poderosos y otros pertenecientes a las clases bajas (la mayoría), que mantuvieron sus ocupaciones agrícolas.
  • Todavía habrá que considerar otro grupo, los eslavos, que eran esclavos de raza blanca, procedentes de Europa que habían sido incorporados al ejército y, tras abrazar el Islam, liberados.
Los cristianos que no se convirtieron al Islam constituían otra clase social: los mozárabes, que pudieron conservar su religión y sus propiedades. Así podemos encontrar nobles cristianos tributarios de los andalusíes.
Lo mismo ocurría con los judíos, agrupados en barrios llamados juderías, dedicados al comercio, la artesanía o las finanzas.
Finalmente estaban los esclavos, cuyo comercio se desarrolló en el mundo musulmán.

lunes, 19 de octubre de 2015

ORIGEN DEL CRUASÁN

Hoy voy a cambiar otra vez de tercio y me voy a dedicar a escribir sobre un tema más alimenticio y, seguramente, más del agrado de la mayoría de mis lectores.
Si le preguntamos a la gente sobre el origen del cruasán o croissant, prácticamente todos ellos nos dirán que es un invento francés. Estarán totalmente equivocados, porque, a pesar de que nuestros “amigos” del norte nos han hecho creer ese embuste, no tiene nada que ver con ellos. Otra cosa es que, posiblemente, lo popularizaran los franceses que eso sí que puede ser cierto.
Como siempre, vamos a consultar  la Historia, para salir de dudas y que “los temibles galos” no nos metan gato por liebre.
 Hacia el año 1683, los turcos otomanos estaban muy decididos a conquistar por completo el continente europeo. Ya se habían hecho con buena parte de los Balcanes. Su próximo objetivo era nada menos que la capital del Imperio, Viena.
Los dos imperios llevaban ya casi 150 años de luchas intermitentes por el predominio en esa zona y, en ese momento, iban ganando la “partida” los turcos.
En 1672 habían sostenido una guerra contra los polacos y les habían vencido. Por lo que los turcos se quedaron con la región de Podolia.
En 1681, como parece que se les había subido el éxito a la cabeza, se les ocurrió meterse con los rusos. Eso ya era caza mayor y no tomaron conciencia de ello hasta ser derrotados.
Atacaron a los cosacos, que fueron defendidos por los rusos. Así que los turcos tuvieron que retirarse y devolver los territorios arrebatados a los cosacos.
Como ya he mencionado anteriormente, en 1683, los turcos pusieron sus ojos en la elegante Viena y la rodearon con unos 100.000 hombres. Incluso, se les unieron las tropas húngaras del príncipe de Transilvania Emérico Thokoly.
Los húngaros se enfrentaron con el emperador a causa de la represión que ejercía contra su país y contra los fieles protestantes húngaros. Incluso, se cree que los turcos les habían prometido Viena a los húngaros, en el caso de que llegaran a conquistarla.
Además, a pesar de que los turcos y el Imperio llevaban unos años en paz, el enfrentamiento entre los austriacos y sus aliados húngaros le sirvió a los turcos como excusa para iniciar otra guerra.
Los austriacos tampoco se quedaron con los brazos cruzados y firmaron un acuerdo de  defensa mutua con el reino de Polonia y Lituania. Algo muy importante en esta historia.
Dentro de la ciudad sólo había unos 10.000 defensores, con lo cual, no tenían demasiadas esperanzas de poder aguantar mucho tiempo el empuje de los turcos.
El emperador tenía, en ese momento, a la mayoría de su ejército intentando contener las amenazas de los franceses.
El ejército turco era imponente, pero, al contrario del que asedió Constantinopla, le faltaba una eficaz artillería para derribar sus murallas.
Esto hizo que el emperador austriaco, Leopoldo I, tuviera tiempo de pedir auxilio al Papa, para que declarase esa guerra como Cruzada y exigiera que todos los países católicos se apuntaran, de un modo u otro, a ella.
Los turcos derribaron algunas de sus murallas, pero no pudieron entrar en la ciudad, a causa del ardor defensivo demostrado por los vieneses, que les había provocado muchas pérdidas a los otomanos.
Esta vez utilizaron otro método, muy usado por entonces. Se trataba de realizar lo que se llamaba una “mina”, que no era más que un túnel subterráneo, dirigido perpendicularmente hacia la muralla y, cuando calculaban estar bajo la misma, colocaban una buena cantidad de leña a la que prendían fuego, para que la derribara.
Lo que pasa es que no contaron con que, por la noche, que es cuando ellos trabajaban en la mina, aunque casi todo el mundo dormía en Viena, estaban despiertos los centinelas y los panaderos.
Estos últimos, al sentir el sonido de los picos, cavando bajo la tierra, dieron la voz de alarma. Eso bastó para que las autoridades militares tomaran las medidas adecuadas para localizar esa mina, matar a los que la estaban construyendo y utilizarla para hacer una salida, matando a todos los turcos que les salieron al paso.
Aparte de ello, coincidió también ese momento con la llegada de las tropas del rey polaco Juan III Sobieski, que, como ya he mencionado antes, había firmado un tratado con el emperador y estaba muy interesado en alejar a los turcos de sus dominios.
Casi todas las naciones cristianas habían apoyado la coalición contra los turcos. Unos mandaron tropas y otros, simplemente, dinero. Como fue el caso de España.
Sin embargo, aunque parezca mentira en un rey, que se confesaba tan católico como Luis XIV de Francia, el rey Sol, apoyó al Gobierno turco.
No debería de extrañarnos ese comportamiento por parte de los franceses, pues, anteriormente, Francisco I, durante su enfrentamiento con el emperador Carlos V, había hecho lo mismo.
Así, el 12/09/1683, el ejército aliado se presentó ante los turcos. No sé si el gran visir Kara Mustafá, jefe de estas tropas, se desternilló de risa, al ver que los efectivos cristianos eran, más o menos, la mitad que los turcos. Así que ni se molestó en colocarlos en orden de batalla.
Visto el panorama, el rey polaco ordenó una carga brutal a cargo de sus famosos “húsares alados”, una célebre unidad de caballería pesada que se distinguía por llevar cada jinete unas alas a la espalda de su armadura.
Esta unidad se hizo famosa, porque, al tener unas picas más largas  que las unidades de piqueros de infantería, podían destrozar a estas formaciones. Cosa que no solía conseguir, por aquel entonces, ninguna unidad de caballería.
Como ya he dicho, el rey polaco, ordenó una carga de esta gran unidad, que pilló por sorpresa a los turcos, los cuales seguían en su campamento y en sus trincheras de asedio, esperando
 tan ricamente, y, cuando llegaron esos jinetes, no quedó títere con cabeza. Luego, las unidades de infantería acabaron el trabajo.
Se calcula que murieron entre 12.000-14.000 turcos, más unos 5.000 heridos y otros tantos prisioneros. Por el contrario, las fuerzas aliadas sufrieron unos 2.000 muertos y otros tantos heridos.
Así, en menos de una hora, acabó esa batalla y se puso fin al asedio de Viena. El rey polaco envió una carta al Papa, Inocencio XI, donde, al estilo del gran Julio César, escribió:
"Vinimos, vimos y Dios venció”.
Esta batalla es conocida hoy en día como “Batalla de Kahlenberg” o de Viena y se dio muy cerca de las murallas de la capital. Tras ella, los turcos se retiraron a Hungría y no volvieron a intentar expansionarse por Europa. Los países de la zona fueron recuperando con el tiempo los territorios que les habían sido arrebatados por éstos.
Como los sultanes turcos siempre han tenido muy mal perder, como se ha visto a lo largo de la Historia, pues esta vez le tocó el turno a Kara Mustafá, jefe de las tropas turcas en esa batalla.
Fue detenido en Belgrado y ejecutado con un cordón de seda, por orden del jefe de los jenízaros.
Luego, enviaron su cabeza, en una bolsa de terciopelo al sultán Mehmed IV, que se hallaba con su corte de Estambul.
Por si alguno no lo sabe, los jenízaros eran la unidad más potente del ejército turco. Sin embargo. No estaba compuesta por gente de ese origen, sino que solían ser soldados de origen cristiano, que habían sido raptados por los turcos, siendo aún niños, y radicalizados de  tal forma que conseguían que tuvieran un enorme odio hacia todo lo cristiano.
Para conmemorar esta importante batalla, el rey polaco, Juan III Sobiesky, encargó a los pasteleros vieneses unos panes especiales y estos panecillos, que gustaron a todo el mundo, porque tenían forma de media luna y, cada vez que se comían uno, parecían representar su victoria frente a los turcos.
También existe otra versión que dice que fue el emperador austriaco,  Leopoldo I, el que premió a los pasteleros vieneses, permitiéndoles que pudieran llevar una espada, como los caballeros y éstos, como agradecimiento, confeccionaron unos panes dedicados al emperador y estos panecillos con la forma de la bandera de los turcos, a los que llamaron medialuna.
Con el tiempo, se fueron realizando variantes sobre el mismo producto, aunque siempre conservando la misma forma. Podemos destacar varios de estos nuevos  tipos de cruasán, como el que  lleva vainilla en su interior, el aromatizado con almendra, otro hecho con semillas de amapola o, por último, uno especial al que se le añadieron nueces y miel.
Lo más curioso de este asunto es que los franceses, que, por lo menos, en lo tocante a Luis XIV, apoyaron a los turcos, luego fueron los que lo difundieron por toda Europa.
También se dice que los turcos dejaron, al huir, grandes cantidades de su excelente café. Una buena parte del mismo fue regalado por las autoridades imperiales a un extraño personaje llamado Jerzy Franciszek Kulczycki , llamado en Austria Kolschitzky, el cual actuó en esa guerra como espía a favor del bando imperial, pues hablaba perfectamente turco,  y consiguió contactar con los refuerzos que venían ya en camino, avisando a los vieneses para que no se rindieran y aguantaran un poco hasta que llegaran éstos.

También le dieron mucho dinero por su hazaña y le regalaron una casa en Viena, en un barrio cerca de la catedral, donde instaló la primera cafetería. Así se dice que empezó la tradición de los cafés de Viena.
Parece ser que, tanto él como sus empleados, servían el café vestidos de turcos. Además, fue todo un innovador, pues comenzó a servir el café con leche, algo desconocido entre los turcos. En Viena le han dedicado una estatua y una calle que lleva su nombre.

martes, 24 de febrero de 2015

LA CIUDAD MUSULMANA

La sociedad musulmana constituyó un mundo fuertemente urbanizado, en contraste con la ruralización de los reinos cristianos. La ciudad fue el centro de la actividad económica y también un importante centro administrativo, político y cultural. Poseían las siguientes características:
ver esta animación.

  • Eran muy grandes (Córdoba llegó a tener unos 100.000 habitantes)
  • Estaban amuralladas y tenían varias puertas de entrada que se cerraban por la noche.
  • La medina era la parte principal de la ciudad en la que se encontraban los edificios más destacados, como la aljama o mezquita mayor.
  • Las calles eran esrechas e irregulares y formaban auténticos laberintos.
  • Los arrabales estaban alrededor de la medina y eran los barrios más populares, donde vivían también los artesanos.
  • El alcazar en un recinto fortificado donde se concentraba la vida política. En él vivían las autoridades y funcionarios.
  • En el zoco o mercado se desarrollaba la vida social y económica.
  • La alhóndiga eran grandes almacenes donde los comericantes guardaban sus mercancías.
  • Viviendas. La casa de gente modesta era pequeña, de una sola planta, con pocas estancias y una terraza en el tejado. Las de familas más adineradas tenían dos plantas, en el piso superior estaban las habitaciones. El mobiliario era escaso , para dormir usaban colchones que recogían por el día y no tenían armarios.
  • Los baños. Eran públicos (hamman) y acudían frecuentemente hombres y mujeres siemre por separado. Estaban formados por tres salas : agua caliente, agua templada y fría. En ellos se daban masajes y servicios de peluquería.
1. La medina. Es la parte de la ciudad que está comprendida dentro de la muralla. En la medina destacan la mezquita mayor, que marca el centro de la ciudad. Alrededor de la mezquita mayor se sitúa el zoco, los baños y otros lugares de interés. En la parte más alta se situaba la alcazaba (un recinto amurallado en donde vivía el gobernador y las tropas de defensa de la ciudad).


Terrazas en Marrakech. Foto propia.


Ciudad de Fez por http://etsamtallericp.blogspot.com.es/

Las ciudades árabes se caracterizan por tener un trazado irregular, con calles estrechas y sinuosas que en ocasiones acaban en callejones sin salida (adarbes). Las casas parecen estar muy juntas e incluso parecen torcidas.


Panorámica del zoco de Marrakech por la noche. Las luces son los puestos que están abiertos. La foto es del mes de agosto de 2013 y coincide con la época del Ramadán.


lavueltaalmundo.net
Imagen de http://socialesarcas2.blogspot.com.es/
Imagen de http://socialesarcas2.blogspot.com.es/
Imagen delrincondelvago.com
Imagen del zoco de Marrakech de beautifulife.com
Imagen de hotelnight.com

La alhondiga de socialesarcas2
Dentro de las ciudades árabes había unos barrios en los que vivían los judíos: las juderías. Las juderías tenían sus propias puertas y murallas.

2. Arrabales. Los arrabales son barrios que se encuentran fuera de la muralla. 

LA SOCIEDAD AL-ANDALUS



El Islam sólo reconoce una clase social, la umma o comunidad de creyentes.
La sociedad andalusí fue muy compleja:
Por un lado estaban los hispanovisigodos, ya mezclados con los hispanorromanos, los judíos, los árabes y bereberes, los conversos y, por último, las minorías de esclavos y marginados.
La población de al-Ándalus era muy heterogénea.
La estructura social andalusí estaba condicionada por el origen étnico de cada grupo y por la clase social. Había 2 grandes grupos: 

LOS MUSULMANES
-Los árabes fueron la minoría dominante en al-Ándalus. Fueron los que ocuparon la cúspide de la sociedad andalusí. Ocupaban los principales cargos políticos y sociales (califa, emir, gobernadores, imanes, cadíes...) por ser originarios de la patria del profeta.  Los primeros árabes que llegaron a España fueron los conquistadores y sus descendientes. Los árabes se asentaron, fundamentalmente, en las ciudades.

-Los bereberes fueron la mayoría musulmana de los conquistadores, formaban parte del ejército invasor y procedían, sobre todo, del Norte de África (mauri o moros).
Los bereberes se instalaron en las sierras peninsulares. Se dedicaban, principalmente, al campo o el pastoreo y si situación era muy humilde. Pero también ocupaban cargos en la administración o el ejército. Se sentían explotados y desplazados por los árabes (muchos bereberes pagaban impuestos y los árabes no)

-Los muladíes son la mayoría de la población andalusí. Son los cristianos que se convirtieron al Islam y sus descendientes. Pertenecieron a todas las clases sociales y a todos los oficios, y vivieron tanto en el campo como en la ciudad y pronto adoptaron, además de la religión, las costumbres y la lengua de los conquistadores musulmanes.

LOS NO MUSULMANES
-Los mozárabes fueron los cristianos que vivieron en territorio musulman pero que no se convirtieron.
Los mozárabes conservaron sus riquezas, sus instituciones, su nobleza y su Iglesia. Mantuvieron vigentes sus ritos y sus edificios de culto. Eran un porcentaje elevado de la población, tanto en el campo como en la ciudad. Los mozárabes debían pagar tributos a los musulmanes.

-Los mudéjares eran los musulmanes que vivían en territorio cristiano.
Fueron una población minoritaria y discriminada a la que se les exigía impuestos y se repartían sus tierras entre los nuevos colonos cristianos, pero conservaron sus leyes, ritos, jueces y costumbres. Trabajaban principalmente en el campo en condiciones muy duras.
Para evitar esta discriminación muchos mudéjares se bautizaron, convirtiéndose en moriscos, pero no evitaron la discriminación contra los cristianos nuevos. A partir de 1492 se llaman moriscos a todos los musulmanes y descendientes de musulmanes.